Herramientas digitales para el periodismo internacional
¿Cómo gestionar el trafico constante de información internacional en la actualidad? ¿Cómo aprovechar la riqueza de testimonios que ofrecen los ciudadanos en las redes sociales? ¿Qué tipo de fuentes digitales encontramos? ¿Cómo verificar los contenidos cuando ni siquiera dominamos el idioma? ¿Cómo abordar un marco geográfico/político lejano o convulso? ¿Cómo aprovechar los avances en materia de mapas y visualización de datos?
¿Qué es el periodista internacional de hoy? ¿Es un gatekeeper? ¿Es un content curator?
Esta presentación (ppt) ofrecida a los alumnos del Master de Relaciones Internacionales y Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid describe servicios, aplicaciones y procesos profesionales que pueden servir para afrontar mejor los retos que presentan las nuevas tecnologías cuando se trata de informar sobre países lejanos y/o en conflicto.
Contar el mundo: herramientas digitales para el periodismo internacional
Killing elephants in Paradise
This is what I wrote after travelling to Botswana and some other African countries in 2009:
If I start this post saying I saw Paradise on Earth it might sound pretentious. But I went to Africa, and that is how it felt.
It is a continent that really alters the senses.
You want to see the sounds.
You want to hear the smells.
You want to smell the skins.
You want to touch the food.
You want to eat the colours.
A flight over Okavango Delta, a safari in Moremi Park, views from a boat in Chobe National Park…



As Paco Nadal explains, you can go to Botswana without spending so much money and specially without killing any elephant. There shouldn’t be bullets in Paradise.
El síndrome de China
Desde que leí el artículo “As jobs go global, U.S. workers pay” he pensado mucho en él, porque refleja con sencillez uno de los grandes problemas de fondo relacionados con China. Y anoche el gran experto @Nouriel auguraba en Twitter que este país será con toda seguridad primera economía mundial entre 2020 y 2030.
“As jobs go global…” se deriva de un trabajo académico que los economistas D. H. Autor, D. Dorn y G. H . Hanson presentaron en el verano de 2011 y que ha sido bastante debatido en Estados Unidos. Se llama “El síndrome de China“, como la película de 1979 del mismo nombre protagonizada por Jack Lemmon. En esa película se juega con la peor situación posible tras un accidente en una planta nuclear: fusión de sus reactores y filtración vertical de componentes radioactivos en la Tierra hasta llegar “al otro extremo del planeta” (que en Estados Unidos se considera metafóricamente China).
La obra de Autor, Dorn y Hanson refleja una ironía: la globalización, ese principio defendido por los internacionalistas más progresistas, conlleva necesariamente un empeoramiento de las condiciones de los trabajadores ubicados en zonas abiertas a la competencia directa con países comercialmente tan agresivos como China. Y ya han reconocido la validez de esta tesis pensadores conservadores y también nada conservadores, como J. Stiglitz.
¿Empeoran nuestras condiciones laborales por haber entrado en un bucle de competencia inhumana con países donde no se respetan los derechos humanos? ¿Qué hacer en ese caso?
La manipulación que no ves
Dicen que los “J’accuse” del veterano reportero John Pilger son maniqueos, pero su afición por el negro y el blanco radical siempre enseña algo.
El documental “La guerra que no ves” (The war you don’t see) describe el torpe proceso de manipulación en el que se vieron envueltos los grandes medios de comunicación ante la guerra de Irak. Muestra de manera sonrojante cómo muchos de ellos reprodujeron, sin el debido análisis crítico, la mentira de las armas de destrucción masiva.
La grabación tiene ya varios años pero como todo producto contra la propaganda seguirá teniendo interés mientras haya una guerra. Aquí lo más llamativo son los testimonios: grandes periodistas y expertos reconocen abiertamente su vergüenza por lo mal que trabajaron y por haber excluido inconscientemente de su discurso lo que no se ajustaba al enredo imperante entonces. Un ejercicio de humildad poco frecuente.
La advertencia es clara: cuidado con las manipulaciones porque sólo se descubren demasiado tarde, quizá años después. Para esquivarlas, no hay que cansarse de indagar. “Si se hubieran realizado las preguntas adecuadas -dice el experimentado periodista Dan Rather recordando Irak- no se habría ido a la guerra”.
La vi hace un tiempo, pero ahora la encuentro con subtítulos en castellano gracias a una pista twittera de Moeh Atitar: “La guerra que no ves“.
Whitney
Ahora que baja el interés sobre Whitney quiero publicar una canción que siempre fue mi favorita entre las suyas. Por su mensaje, por cómo la cantaba y por quién la cantó antes: George Benson y sobre todo Aretha Franklin. Me gusta tanto que no me importa escucharla tres veces.
Teach the children to love themselves. Give them a sense of pride.





